Bukowski y Crepúsculo: dos caras de la misma moneda

bukowsVuelvo a mis disquisiciones culturales después de hacer algunos posts serios sobre viajes y cosas similares. Como ya anuncié, iba a leer “Pulp” de Charles Bukowski. Ya la he acabado y no me han dado ganas de emborracharme. Que pena.

Eso sí. Me ha recordado totalmente a esas novelas amorosas tremendamente empalagosas y exageradas, que insisten sin ningún tipo de medida en lo importante y lo cargante del amor. El mejor ejemplo es la saga Crepúsculo, que todo aquel que se haga llamar sensato debería conocer. Lo irrealistícamente pesado que puede ser una novela, que de tantos arcoiris que desprende, solo te la tomas en serio después de buenas dosis de droga dura.  Pues Bukowski es lo mismo, pero al revés. Es tan cargantemente asqueroso y barriobajero que pierde toda gracia que podría tener en esta exageración. Para decirle: “Charles, tío, ibas por buen camino, pero no hace falta que en cada página el protagonista se tire un pedo.” Parece el humorista que después de hacer un chiste sobre tetas ve que la gente se ríe, y se pasa el show haciendo chistes de tetas. Nada comparado con un autor realmente excelente como Kerouac (al que los bukowskistas han catalogado como antecesor), que puede recrear lugares y actitudes sórdidas en la medida exacta para ser atrayente sin ser un concierto de eructos. Y Kerouac SÍ que te da ganas de viajar con una botella de whisky bajo el brazo al ritmo de una canción de Bob Dylan.

Volviendo a la comparación que nos ocupaba, esta exageración surrealista de paraísos dispares es afán de gente digna de estudio. Si “Crepúsculo” es para la nenas (y nenes) pijinas, Bukowski es para la otra cara de la misma moneda: los modernillos. Esa tribu donde lo cargante y lo feo es reivindicado como cool (no como los punks, que reivindicaban lo feo como feo: allí estaba la gracia). Y como Bukowski era viejo, feo y borracho, pues seguro que debe ser guay. Hipsters, no le llegáis a la suela a un punk, y mejor que empecéis a leer Crepúsculo. Os saldrá más barato que Bukowski y tendréis más amigos con quien hablar del tema.

P.D: En Barcelona era una fiesta no servimos Jägermeister.

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5 pensamientos en “Bukowski y Crepúsculo: dos caras de la misma moneda

  1. Dices que no te han dado ganas de emborracharte, pero lo cierto es que cualquiera pensaría que has escrito esto bajo los efectos del alcohol… En primer lugar, he visto que pretendes ser un iconoclasta, lo malo es que eres bastante barato, pues he podido comprobar cómo estás altamente desinformado sobre los temas que tocas, simplemente escoges una prosa algo hinchada por tu propio ego y algo pedante con figuras intelectuales de mediana formación que cualquier estudiante de bachillerato conoce, las embrollas y te da la sensación de que tus lectores creerán que eres un tipo culto, olvidando así el fondo de cada artículo y demostrando una redacción, por lo demás, algo mediocre para quien sepa leer entre líneas (vale, no eres malo, he dicho que eres mediocre, tampoco puedes quejarte, creo que estoy siendo bastante amable). Supongo que has querido ponerte a la altura de los libros que criticas, por ello pareces tan pobre intelectualmente. Para que Bukowski representara la “otra cara de la moneda” de Crepúsculo (menudo cliché esa expresión tan vacía) habría que admitir que Bukowski es un escritor comercial. ¿Y es Bukowski un escritor comercial, así como lo es la escritora de la saga Crepúsculo (por cierto, creo entender que los has leído o algo así, veo que has aprendido mucho sobre cómo no escribir bien)? Pues no. En el contexto en el que Bukowski escribía sus novelas pretendía ser la antítesis de lo comercial, su intención consistía precisamente en construir personajes y situaciones desagradables, que escandalizasen a los lectores de su época (sabrás que no se puede hacer una crítica seria a ningún escritor sin conocer el contexto). Pero no sólo esto, pretendía crear un estilo contrario a lo que según él predominaba en las universidades y los círculos universitarios del momento, que era un exceso de academia y pedantería. En poesía, por ejemplo, debido a algunos movimientos que despreciaban toda la poesía de verso libre y querían volver a las formas más duras siguiendo las normas de composición hizo que se decidiese por un tipo de poesía contraria. De hecho, no fue hasta pasados sus cincuenta años cuando empezó a tener éxito, hasta la actualidad, donde se ha convertido en un autor muy leído. Ser un éxito en ventas no implica ser comercial, Bob Dylan no es comercial y vende bastante (imagino que sabes que has puesto un cover, no la canción original, pareces tan torpe que eres capaz de no haber escuchado el tema antes de colocarlo, es posible que seas la única canción de Dylan que conoces, de todos modos). Y hablar de Bukowski y compararlo con Kerouac también es bastante tópico. Para finalizar, la tesis defendida en el último párrafo se basa exclusivamente en una evidencia anecdótica, pues así como imagino que te basas en tu propia experiencia (¿en qué otra podrías basarte? ¿no será que inventas?) para señalar que Bukowski es propiedad de los hipsters, me baso yo en la mía y señalo que no, que no he conocido muchos hipsters a los que les interese Bukowski. Será que tú conoces hipsters de Marte y yo de nuestro querido y amado planeta Tierra. Pero ya se sabe que no hay nada más hipster que criticar a los hipster. Por lo demás, Pulp es una de sus novelas más flojas (la mejor La senda del perdedor) pero de todos modos sus poemas y relatos son superiores a sus novelas.

    Saludos.

  2. En primer lugar, gracias por el psicoanálisis tan extenso que has hecho sobre mi personalidad. Te contesto las cosas una por una, que ya has visto que soy un poco tonto:

    No he escrito el texto bajo los efectos del alcohol. Aunque ahora mismo tengo resaca.

    El “como” de la cuarta frase va sin tilde.

    Hago la prosa que me da la gana.

    Creo que tienes un ligero desconocimiento del nivel intelectual de los estudiantes de bachillerato.

    No soy un tipo culto. Solo un payaso que escribe sobre las cosas que lee.

    La “redacción”, el estilo, no se lee entre líneas. Se lee entre líneas el contenido.

    Gracias por la amabilidad de tus insultos. Y por tu condescendencia. Estoy seguro que no pecas de lo mismo que criticas.

    Un concepto puede ser “la otra cara de la moneda” del otro en diferentes planos. Yo lo analizo en el plano de reacciones excesivas que me ha provocado. Se trata de una crítica personal, no académica. Y definir la “comercialidad” del escrito como condición de posibilidad para poder compararlo es una falacia de las gordas.

    Me gusta Bob Dylan.

    Los tópicos son una gran base de trabajo.

    Me encanta que conozcas muchos hipsters y tengas muchos amigos, pero te pases la tarde respondiendo a posts de gente desconocida. Me tomaré una caña a tu salud.

  3. No estoy en absoluto de acuerdo contigo.
    Precisamente estoy atravesando una fase muy bukowoskiana en la que estoy apreciando mucho más esta literatura que cuando la leí hace veinte años (Deu n’hi do). Y la razón es que tengo casi cuarenta años y tengo mucha más experiencia vital que antes, evidentemente. Y ahora sé lo que es realizar trabajos que no significan nada por un sueldo necesario para (sobre)vivir. Sé lo que es sentirse desesperado. Sé lo que es necesitar beber un sábado por la noche para mitigar el dolor. Sé es que te duela el cuerpo y el alma y tener que seguir trabajando en un trabajo detestable. Sé diferenciar el sexo bueno del malo. Sé lo que es una noche de locura. Sé distinguir el amor verdadero del falso. Sé lo que es la traición por activa y por pasiva. Sé que muchas convenciones sociales son falsas e hipócritas…
    Sus novelas y cuentos están llenas de vida y de honestidad, y a mí me han ayudado a tirar p’alante.
    Es literatura cuya fuente es la vida real, y no literatura que bebe de literatura o académica.
    No me gusta todo lo que ha hecho, por supuesto. Es cierto que en ocasiones puede resultar repetitivo, pero qué artista no lo es. Y su manera de narrar lo trágico de modo divertido no tiene precio.
    Pero, ey, cada cuál tiene sus gustos, y entiendo perfectamente que no te guste. En su momento me leí En el camino, y no me dijo nada. Claro que era muy jovencito, va siendo hora que vuelva abordarlo.
    De todas maneras, siempre es interesante y enriquecedor comparar opiniones contrapuestas.
    Saludos

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