Qué libros me llevo a Chile

Como ahora estoy ultimando (aunque en realidad no he hecho ni la maleta) mis preparativos para un año en tierras chilenas, he dejado el blog un poco de lado, y a falta de ideas, os explicaré que libros (en papel) me llevaré al otro lado del Atlántico. Por un lado, para que veáis lo cultureta que soy, y por el otro, porque uno de los cotilleos más sabrosos es el de saber con que libros se va a la cama una persona.

imagesPulp de Charles Bukowski: no leería para nada este libro sagrado de los hipsters si la persona que me lo ha regalado no fuera una buena antítesis de un gafapasta. Según me han contado, sus páginas desprenden unas feromonas que te incitan al alcohol, la droga y la fornicación. Recién llegado a Chile, en mi soledad monástica, creo que acabaré tirando más de whisky escondido en el armario y de hacer el amor conmigo mismo. Algo es algo.

todas-las-historias-y-un-epilogo-historias-de-londres-historias-de-nueva-york-historias-de-roma-9788490064627Todas las historias y un epílogo de Enric González: el periodista en lengua castellana que más me gusta. Que mejor cuenta. Algunos le llaman el Kapuscinski español (y les doy bastante la razón). ¿Por qué me cojo este libro? Porque incluye tres libros de Enric y un epílogo extra. Vamos, la mayor cantidad de Enric González que pueda llevarme. Porque, la verdad, nunca me canso de leerlo.

foucuLa pasión de Michel Foucault de James Miller: a mi las biografías me gustan mucho. Tengo alma de cotilla (por algo soy periodista), y si me ponen un filósofo con mucho coco y una vida social polémica, ya me froto las manos. Además, me lo ha regalado gente que sabe del tema, y eso siempre va bien. Porque tampoco tenemos demasiado tiempo para leer tonterías.

comanche400Territorio comanche de Arturo Pérez-Reverte: un libro corto para leerme en el avión, y ir bien motivado (en plan reportero aventurero) en mi llegada a una ciudad, donde no tengo zorra idea de adonde ir, ni como llegar a los sitios. Además con el terror de no saber si el chileno acabará siendo más difícil de entender que el austriaco (aunque supongo que serán más amables). En fin, para motivarme ante la adversidad de una ciudad nueva y entrar en ella con ganas. Y, ya de paso, porque me mola el cinismo de Pérez-Reverte.

china-la-larga-revolucion-de-snow-libro-520939869_MLChina. La larga revolución de Edgar Snow: yo tengo la teoría que el peligro para la democracia no viene del islam, sino de oriente. Solo hace falta ver (no China, no Corea del Norte) sino la esperpéntica sociedad “democrática” de Japón. Pero, como el peligro metafísico oriental me da morbo, y podría estar devorando libros sobre el comunismo todo el día, que mejor que leer la experiencia periodística de un reportero americano en la China de Mao. A ver que cuenta.

valorsupEl valor de superarse de Guillem Turró: poco después de la llegada a mi nueva ciudad, quiero ponerme a hacer deporte. Y no solo por estar en forma, sino porque el deporte aporta (por suerte) mucho más que eso. Un libro que aúna la filosofía, sociología y la práctica deportiva atrae. Leer un libro de un amigo siempre es mejor, y más si los dos estamos de acuerdo en que siempre se lee mejor después de haberte machacado haciendo el atleta.

26880El sublime objeto de la ideología de Slavoj Zizek: básicamente, porque es Zizek, y lo estoy leyendo todo el día. Es de sus primeras obras (y de las más reconocidas) y aún no la había leído. Slavoj dice que lo escribió en su etapa en que “aún era liberal”, por tanto, ya iremos con cuidado. Pero bueno, todo lo de Zizek se ha de leer, aunque sea lo más malo del mundo. Por lo menos para imaginarte su voz y ritmo paranoico mientras lees.

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3 pensamientos en “Qué libros me llevo a Chile

  1. Quan un s’allunya de casa el tòpic (que per això és un tòpic (meta-tòpic, parlar sobre els tòpics)) sobre la gran companyia que suposen els llibres es fa evident i fins i tot necessària, espero que així sigui per a tu (però que no sigui una relació de necessitat en excés, eh!)

    Per cert, et recordo el nom de John Fante, és una mica més gran que Kerouac, i en principi el va influenciar. Bukowski deia que per ell era “com un déu”. Jo vaig llegir “Espera a la primavera, Bandini”, i tinc pendent la seva obra més coneguda, “Pregúntale al polvo” del 39 (ostres, què malament, quines ganes m’estan de llegir-la veient què en diuen) i que crec que et pot fer gràcia llegint aquesta ressenya:

    http://www.letraslibres.com/revista/libros/preguntale-al-polvo-y-espera-la-primavera-bandini-de-john-fante

    Bon viatge i feliç estada Javi!

    Glòria

  2. Pingback: Bukowski y Crepúsculo: dos caras de la misma moneda | Barcelona era una fiesta

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