Un caballo triste

(Publicado en Jotdown)

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Bojack Horseman es una serie sobre un caballo con cuerpo de humano que no consigue ser feliz. Pasa en Los Ángeles, como la mayoría de historias sobre el vacío del éxito. Los personajes se mueven entre el humor absurdo digno de una peli de porretas y el drama personal asociado a las relaciones modernas, muchas veces castradas y solitarias. El consumismo chabacano y el hipsterismo infantil son las dos corrientes sobre las que circula este mundo. La mitad de los personajes de Hollywoo, el barrio de famosos donde transcurre la serie, son animales antropomórficos que parecen actuar casi como los humanos. Es la mejor serie de dibujos animados después de Los Simpson.

Bojack, el protagonista, entra en la corriente de antihéroes alcohólicos y drogadictos que ha dado la ciudad de Los Ángeles, pero, al contrario que en la mayoría de casos, la serie no glorifica al personaje. Bojack fue el actor principal de una sitcom que tuvo bastante éxito en los noventa, pero, desde ese momento, no ha hecho más que cagarla, sentirse solo y beber mucho. Bojack no mola, al contrario que el Henry Chinaski de Bukowski o Hank Moody en Californication. No creo que nadie quiera ser Bojack, ni aún en sus mejores momentos. La admiración se sustituye por la comprensión, un poco tenebrosa, por ese sentimiento de que no es tan difícil que puedas acabar siendo así de miserable. Bojack es ese amigo un poco desgraciado e insoportable que, en el fondo, sabes que se esfuerza y te cae bien, pero al que solo verás hundirse.

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