Marxismo, la asignatura que todo universitario chino debe aprobar

(Publicado en EFE Pekín)

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Aprobar la asignatura obligatoria sobre marxismo es esencial para obtener un titulo universitario en China, donde el socialismo teórico pierde fuelle entre los jóvenes, pero sigue siendo la base ideológica de la formación en el poder, el Partido Comunista de China (PCCh).

“Es aburrida, no es útil y es un pérdida de tiempo” afirma categóricamente una estudiante de primer año de Cantón (sur), que prefiere mantenerse en el anonimato. “Casi un 99 % de los estudiantes piensa igual. No tiene más uso que memorizar para el examen”, lamenta.

Muchos estudiantes chinos aborrecen esta asignatura: aceptan que deben superarla para aprobar la universidad, pero no le ven utilidades prácticas.

En las clases -según los estudiantes con los que habló Efe- los alumnos prestan poca atención y repasan contenidos de otras asignaturas en sus portátiles, mientras el profesor explica historia china e ideología marxista, conceptos con los que los alumnos están familiarizados desde el instituto.

“Para ser honesta, no creo que sea una asignatura útil. Simplemente, es obligatoria”, explica una alumna de primer año de una importante universidad de Pekín, aunque en su caso, el aprendizaje sobre teoría marxista no acabará aquí. “Quiero ser parte del PCCh, así que tengo que estudiar las lecturas políticas esenciales”, confiesa.

Para otra estudiante entrevistada por Efe, Huang Yuwei, -que estudia su máster en la Universidad Normal de Shanghái- el factor clave es el profesor.

Por ejemplo, el suyo genera interés entre los estudiantes y Huang considera que, gracias a esta materia, ahora se preocupa más de “lo que mi país está haciendo y por qué” y de los cambios sociales en proceso.

Un punto de vista con el que coincide Irene Torca, estudiante española en la Universidad de Finanzas y Economía de Shanghái. “Es de las asignaturas más interesantes que he hecho”, cuenta, y asegura que le ha servido para entender mejor a la sociedad china: “A veces aprendo más sobre China acudiendo a esta clase que leyendo la prensa”.

Explica que se fomenta el debate -especialmente sobre temas económicos- y hay espacio para criticar a China, aunque el profesor les pide fundamentar sus opiniones en artículos académicos, con rigor.

Pese a todo, el contenido de esta asignatura obligatoria es sensible: sólo uno alumno chino de los entrevistados ha querido publicar su nombre y los dos profesores de una universidad de Shanghái con los que habló Efe prefieren el anonimato.

Ambos creen que esta asignatura debe seguir siendo obligatoria y uno de ellos considera además que el desapego de los alumnos no debe ser un criterio a tener en cuenta. “Todos tienen poco interés en asignaturas difíciles que requieren tiempo y energía, como las matemáticas. A pesar de ello deben estudiarlas”, dice.

Los dos coinciden en que sirve para aprender la ideología del Gobierno, aunque no lo plantean en términos doctrinarios.

Los académicos marxistas en China cada vez son más escasos. Según el diario oficial Global Times, cada vez hay menos personas con los conocimientos esenciales de filosofía, economía e idiomas (alemán o ruso, por ejemplo) para poder estudiar el marxismo, aunque sí hay dinero disponible para invertir en estos estudios.

Por ejemplo, Pekín lanzó el año pasado el primer Congreso Mundial de Marxismo, con 400 académicos de todo el mundo, y actualmente construye el fondo académico “Ma Zang” de textos sobre marxismo, con una inversión de 152 millones de yuanes (unos 21 millones de euros).

El fenómeno va más allá de China: la universidad Tsinghua lanzó un curso gratuito por internet a través de la famosa plataforma virtual EDX, en el que -según datos de hace un año- 100.000 personas en todo del mundo del mundo estudiaban “Introducción al pensamiento de Mao Zedong”.

Marxistas chinos han alertado de la marginación de esta teoría en las universidades del país, en una batalla entre la ideología que legitima al partido en el gobierno y corrientes de otro tipo, sean conservadoras liberales o religiosas, que ganan fuerza y disputan el relato socialista.

A principios de año, el ministro de Educación chino, Yuan Guiren, aseguró que los libros de texto que promueven “valores occidentales” o “difaman” al PCCh no serían aceptados en las aulas universitarias.

Poco antes, la agencia oficial de prensa Xinhua publicó un decreto de alto nivel del PCCh que pedía a las universidades “fortalecer la convicción en los ideales adecuados”.

China, a su manera, sigue siendo marxista.

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