Mentiras y prejuicios sobre las becas Erasmus

(En primer lugar, quiero aclarar que no escribo este post con ningún ánimo personal: yo estoy de intercambio en Chile, pero mi beca me la da una entidad privada, a través del mismo concurso público que las becas Erasmus. Por tanto,  no me afectan directamente las medidas que se puedan tomar en relación a estas becas.)

La medida que Wert quiere (o quería) hacer sobre las becas Erasmus es tramposa, pero efectiva. La propuesta de sólo dar estas becas a los alumnos que el año anterior cobraban la Beca General de Estudios (asignada a los estudiantes de familias con menos recursos) está basada en la falsa idea de que los estudiantes pobres van de Erasmus. Ante todo, decir que la gente que va a la universidad no es de clase baja: se trata de gente de clase media-baja hacia arriba (excepto pocos casos aparte).

Hay estudiantes de clase media-baja que no cobran Beca General. Ir de intercambio para un estudiante de clase media-baja o de clase media es un gran esfuerzo. En tiempos de incertidumbre en el campo laboral, pocas familias de estas dos categorías sociales pueden enviar a uno de sus miembros a vivir a otro país sufragando todos los gastos. Sin el colchón que supone una beca, el riesgo a tomar es aún mayor. Y, por desgracia, muchas veces no se toma.

Por otro lado, una familia de clase baja (o media-baja) difícilmente puede enviar a uno de sus miembros de intercambio Por el siguiente motivo: las becas tardan mucho en llegar, y no lo hacen enteras. En mi caso (y otros que conozco) llevo cuatro meses esperando mi beca que aún no ha llegado. Que me digan qué familia de clase baja puede sufragar casi medio año de vida en el extranjero, sin recurrir a crédito o ahorros familiares (seguramente precarios).

Otro factor es la cantidad: los recursos asignados son una ayuda, pero no cubren nunca la totalidad de los gastos. Cuando firmas el intercambio, te piden que avales la solvencia económica familiar, es decir, si podrías pagar todo aunque te quitaran la beca. Esto vuelve a excluir a la clase baja y media-baja, que necesita de la práctica totalidad de recursos asignados para pagar la estadía de uno de los miembros en el exterior.

Por estos tres motivos, el plan de Wert es tramposo: incertidumbre, falta de recursos a corto plazo y baja asignación económica. Pero efectivo, ya que la demanda de Erasmus se restringe (o restringirá) a un segmento reducido del alumnado universitario, y de este segmento, difícilmente se producirán demasiados casos en que las familias puedan tomar este riesgo.

No entraré en los prejuicios de los estudiantes que van a ir de fiesta y a follar por Europa. Creo que también van de fiesta y follan en sus respectivos países. Además, la asignación de plazas es meritocrática por notas obtenidas: yo mismo pude escoger y optar a plaza por mis notas. Si no tienes suficiente nota, no tienes plaza. A parte va la beca, que también es meritocrática: hay muchos estudiantes que consiguen la plaza pero no la beca.

Yo conseguí plaza y beca. Y creo que si follo o voy de fiesta, es parte de mi vida personal, y lo que se tiene que valorar son mis resultados académicos durante mi estancia en el exterior. Aunque quizá, la intrusión en los modos de vida de la gente es la manera más fácil de justificar una medida impopular de carácter puramente ahorrativo.

Y lo peor de todo: sólo ahorrativa a corto plazo, y perjudicial a medio y largo. Como muchas de las medidas express de este gobierno.

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