Sí hay derechos sin responsabilidades

Escribe Ralf Dahrendorf en el ensayo “En busca de un nuevo orden” sobre la concurrida frase “No hay derechos sin responsabilidades”:

“Ésta es una tesis plausible, pero peligrosa, y sobretodo muy poco liberal. Hay derechos, y hay deberes y responsabilidades. El ciudadano tiene derechos y tiene deberes, pero son independientes los unos de los otros. La libertad de opinión no puede hacerse depender del pago de impuestos, el derecho al sufragio no puede condicionarse a la predisposición de ayudar a los vecinos. Por eso, una política que afirma insistentemente que sólo los parados que se esfuercen por buscar trabajo tiene derecho a percibir una ayuda del Estado, o incluso que sólo pueden solicitar una ayuda estatal aquellos discapacitados y aquellas madres jóvenes que trabajen, una política así atenta profundamente contra la libertad”

El sociólogo germano-británico discute esa frase que atribuye una ética de la responsabilidad ciudadana a la condición de ciudadano, donde la actitud es el paso anterior al derecho. Pero el ciudadano, en su condición, tiene el presupuesto de la libertad ética. La ética del trabajo, en democracia, es una opción, no una condición. Por eso (y recurriendo al tópico) un estudiante vago y estúpido tiene el mismo derecho a ir a la universidad pública que el más brillante. El buen alumno tendrá el beneficio de la beca: hablamos entonces de un premio a la meritocracia, no de un premio a la libertad bien usada. Porque la libertad, al ser de cada uno, sólo atiende a los criterios morales de uno mismo.

Como ciudadano, tengo derecho a dejar guiar mi vida por la ética del trabajo, por el utilitarismo o por el hedonismo nihilista, y que nadie rebaje mi condición de “ser humano” por ello. Quizá la mejor muestra de mi libertad es tener la posibilidad de elegir el camino a mi desgracia.

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5 pensamientos en “Sí hay derechos sin responsabilidades

  1. Es patente que la voluntad rechaza en ocasiones lo que la inteligencia presenta como bueno. Incluso el que aconseja bien puede no ser capaz de poner en práctica su buen consejo. En esos casos, para evitar la vergüenza de la propia incoherencia, el hombre suele buscar una justificación con apariencia razonable, y se tuerce la realidad hasta hacerla coincidir con los propios deseos. El mismo lenguaje se pone al servicio de esa actitud con expresiones típicas: a mí me parece, esto es normal, todo el mundo lo hace, no perjudico a nadie, etc.

    Todo acto libre es imputable, es decir, atribuible a alguien. Normalmente los actos pertenecen al sujeto que los realiza, porque sin su querer no se hubieran producido. Es el agente quien escoge los fines y los medios y, por consiguiente, quien mejor puede dar explicaciones sobre los mismos. Así, del mismo modo que la libertad es el poder de elegir, la responsabilidad es la aptitud para dar cuenta de esas elecciones. Libre y responsable son dos conceptos paralelos e inseparables.

  2. Home, Javi, estaves en el dret de no fer-ho, a voluntat, segons el teu lliure i franc albir, però no creus que per evitar equívocs era teva la responsabilitat d’esclarir prèviament el significat o realitzar una definició operativa? Disfruta de Xile!

  3. Pingback: Por qué soy dogmático, o por qué hay verdades mejores que otras | Barcelona era una fiesta

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