Qué truco usaron los guionistas de Game Of Thrones para que nos impactara tanto la Boda Roja

[En este artículo hay un montón de spoilers. Si eres seguidor de la serie y no has visto este capítulo, te suplico que no lo leas. Si no has visto ni un capítulo de Game of Thrones, ya estás tardando.]


Todos nos quedamos boquiabiertos cuando vimos el capítulo nueve de la tercera temporada de Juego de Tronos. Es de los momentos más impactantes que he visto delante de una pantalla. Nos jodieron bien jodidos, porque nos mataron a los Stark, los únicos idealistas buenos que había en la serie. Ahora nos queda una chiquilla tonta y pelirroja casada con un enano, una niña perdida y muy violenta y un chaval discapacitado con visiones perturbadoras. Aunque parezca que el panorama es una mierda, yo creo que es el mejor posible, viendo como se van retorciendo y cambiando las situaciones durante la serie.

En Juego de Tronos, sabemos que si algo va muy bien, es porque acabará en masacre. Pero como buenos espectadores conservamos la esperanza. George R.R Martin, el escritor de los libros que inspiran a la serie, junto a los guionistas, saben usar a la perfección la técnica de la situación y el suceso. Ésta está extensamente explicada en un texto de Carlos Cerda, pero intentaré dar las claves aquí, y ver como se relaciona con Game Of Thrones, donde esta relación se da constantemente.

Una situación es una acción que transcurre. Por ejemplo, una cena en un restaurante al lado del mar. Un suceso es un hecho con una fuerza suficiente para cambiar la situación de manera irreversible. Por ejemplo, que un tsunami arrase el restaurante donde estás cenando. Estoy seguro que después de eso no podrás seguir cenando. Eso ya no será una cena (si acaso, será un curso de natación acelerado). Y tampoco podrá volver a ser una cena. Por tanto, es un suceso que ha destruido una situación de manera irreversible.

En esto de la situación y el suceso hay trucos. Cuánto más fuerza tenga el suceso y cuánto más estable e inamovible parezca la situación, más nos impactará. Si los comensales del restaurante ven que empiezan a levantarse olas (por tanto, la situación no es estable) y se marchan de local a tiempo, viendo como una ola de tamaño medio arrasa el local (sin ellos sufrir daños), la relación situación-suceso tampoco tiene mucha gracia. Pero si la ola es de tamaño gigantesco, y aunque ellos hayan salido del local se los traga, pues empieza a ser divertido. Y si, además, en el local estamos observando una velada romántica que transcurre de manera perfecta y de golpe aparece una ola gigantesca que se zampa a los enamorados y al restaurante, ya será la bomba.

Otro truco es crear un “falso suceso”. Se trata de crear al espectador la sensación que se va a producir un suceso, y que al final sea mentira. Por ejemplo, en las pelis de miedo, cuando la protagonista rubia oye un ruido, se acerca lentamente, abre la puerta… y solo había sido el gato. Lástima que cuando se gira aparece el psicópata que le corta el cuello. Encadenar un falso suceso con un suceso es un gran recurso. Después del falso suceso te quedas tranquilo, y aún te impacta más el suceso que sigue, ya que has rebajado toda tu alerta. Eso también ocurre cuando piensas que las cosas van bien, y te llenas de esperanza. Y después pasa lo que pasa.

En el capítulo 3×09 nos encontramos con que los Stark viajan al reino de los Frey. Robb tenía que casarse con una hija de Walder Frey, pero acaba rompiendo el juramento y se casa con la mujer que ama (contra la voluntad de su madre, Catelyn). Walder dice que para compensar el agravio, otro Stark deberá casarse con su hija. El premio gordo le toca al tío de Robb, Edmure.
Es bien conocido que las hijas de Frey son poco agraciadas. Edmure intenta resistirse a la boda, pero acaba cediendo para ayudar a los Stark. En ese momento, estamos inmersos en el drama de saber cómo de fea será la hija de Frey. Nuestro afán morboso nos hace concentrarnos en la escena, aunque a la vez sentimos pena por el pobre Edmure. La boda se empieza a celebrar, sale la novia tapada con un velo, se lo quita… y resulta que es bastante guapa. Edmure respira tranquilo y nosotros también. Incluso nos sentimos felices, ya que el problema que nos ocupaba se ha resuelto bien. Todo va bien. Demasiado bien.

Falso suceso.

De golpe, vemos que empiezan a llover flechas de cielo que matan a todos los Stark de la sala. Apuñalan a la novia de Robb en la barriga, matando a su futuro hijo. A Catelyn le rebanan la garganta. Y Robb muere atravesado por una daga y un recuerdo.

La boda ya no es una boda, ni puede volver a ser una boda. Es una masacre. Suceso.

 

[Ved otra vez la escena. Sentid como juegan con nuestra tranquilidad y tensión. Os lo recomiendo:]

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