A vuestro pesar, Mandela no era un comeflores

Es extendida esa malsana leyenda urbana que ha catalogado a Mandela como el héroe del pacifismo por el pacifismo, en vez del héroe de la liberación nacional africana. Al contrario que pacifistas intrínsecos como Martin Luther King o Gandhi (por cuestiones religiosas), podemos afirmar que Mandela no era un pacifista, sino un gran estratega político que supo usar la vía del pacifismo para llegar a conseguir sus reivindicaciones. La hegemonía del discurso que ha intentado rebajar a Mandela a un estado inofensivo, para destruir todo su potencial revolucionario, se ve claramente en las recientes declaraciones del presidente Barack Obama, donde este afirmaba que el dirigente africano era uno de sus grandes ídolos (aunque solo hiciera cinco años que EEUU hubiera sacado a Mandela de su lista de terroristas internacionales). Los discursos biensonantes que realizan según que personajes tienen el mismo efecto perverso que reducir al Che Guevara al dibujo de una camiseta.

Por que a su pesar, estamos delante de un héroe de liberación nacional que comprendió que la más exitosa estrategia política se basa en saber actuar según la situación del momento. El más claro ejemplo de esta inteligencia táctica la podemos ver en su discurso de 1961, en el juicio que le llevó a su larga espera en la cárcel de Robben Island. En este discurso, ahora viene cuándo a algún ingenuo se le cae un mito, Mandela defiende el uso de la violencia. Pero no una violencia irracional (por que, mis queridos pacifistas, no toda violencia es mala e irracional) sino, en palabras del propio Mandela “como consecuencia de un análisis sobrio y sereno de la situación política que se había desencadenado”. En la estrategia de Mandela la vía del pacifismo era la mejor y la primera en intentar, pero no la única. En su discurso podemos ver la evolución en los métodos de acción política del CNA según la situación política: “hasta 1949 el CNA llevó a cabo una lucha estrictamente constitucional. Aún después de 1949, el CNA siguió decidido a evitar la violencia. En esta ocasión, no obstante, se cambiaron los métodos de protesta (…) para luchar contra la legislación del apartheid por medio de manifestaciones pacíficas, aunque ilegales, manifestaciones en contra de ciertas leyes. Con arreglo a esta política, el CNA lanzó la campaña de desobediencia civil (…) basada en los principios de la resistencia pasiva. Más de 8.500 personas desafiaron las leyes del apartheid y fueron a la cárcel. Sin embargo, no hubo ni un solo caso de violencia en el transcurso de esta campaña.” Vemos como el CNA utiliza en su estrategia los principios del pacifismo como opción inicial. La evolución en la táctica continúa: “organizamos la huelga nacional para la fecha de la proclamación de la República (…) como una manifestación pacífica. (…) La respuesta del gobierno fue introducir nuevas leyes aún más duras, movilizar a sus fuerzas armadas y enviar sicarios, vehículos armados y soldados a los distritos segregados en una masiva demostración de fuerza destinada a amedrentar a la población.” Después de esto, Mandela y diversos dirigentes del CNA realizan una importante reflexión: “después de un largo e inquieto análisis de la situación sudafricana (…) llegamos a la conclusión de que mientras la violencia en este país fuera inevitable, sería poco realista y perjudicial para los dirigentes africanos seguir predicando la paz y la no violencia en un momento en el que el Gobierno reprimía nuestras demandas pacíficas por la fuerza. No fue una conclusión fácil. Sólo cuando todo lo demás había fracasado, cuando todos los canales de una protesta pacífica se nos habían cerrado, se tomó la decisión de emprender formas violentas de lucha política. (…) Sólo puedo decir que me sentí moralmente obligado a hacer lo que hice.” Después de este importante giro en la estrategia, Mandela plantea las bases de cómo utilizar y controlar esta violencia: “precisábamos de un plan que fuera flexible y nos permitiera actuar de acuerdo con las necesidades del momento. (…) Cabía contemplar cuatro formas de violencia: el sabotaje, la guerra de guerrillas, el terrorismo y la revolución abierta. Optamos por el primer método y por agotarlo antes de tomar cualquier otra decisión. (…) El sabotaje no comportaba pérdida de vidas y ofrecía la mejor opción para las relaciones futuras entre las razas. (…) Los atentados a las líneas de la vida económica del país debían vincularse al sabotaje de los edificios del Gobierno y otros símbolos del apartheid.”

Ya sabemos como siguió el asunto: Mandela acabó en prisión y consiguió mediante negociaciones y métodos no violentos la caída del apartheid. Pero esto siguió, precisamente, una estrategia encaminada como la mejor para conseguir la meta fijada. El uso de la violencia iba a ser consecuencia de la lucha entre dos bandos, donde la no cesión de ninguno conllevaba un aumento de la intensidad de lucha, que podía llevar a métodos armados. Y si se daba esa ocasión, la violencia debía ser controlada y organizada. El contexto mundial y político, las alianzas y las ayudas jugaron el resto, y el pacifismo fue la mejor vía para llegar al sueño de Mandela. Otros movimientos de liberación nacional como el cubano, adoptaron otros métodos en función de la situación y los poderes mundiales que los envolvían (recordemos que Mandela y Castro, tanto como Cuba y los luchadores contra el apartheid, siempre han mantenido una fuerte relación de amistad). Sudáfrica y Cuba fueron dos caras de la misma moneda: dos movimientos nacionalistas que idearon tácticas y resultados distintos por la variedad de coyunturas, pero con un objetivo político muy similar. Ante todo, la grandeza de Mandela fue afirmar con los hechos que “tenía una ideal por el que estaba dispuesto a morir”, incluso sin la protección de un fusil en la mano.

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3 pensamientos en “A vuestro pesar, Mandela no era un comeflores

  1. Empecemos por el comienzo. Hasta 1956 Nelson Mandela fue un pacifista convencido, había luchado contra el apartheid promoviendo huelgas y acciones de desobediencia civil, además de proporcionar consejo legal a los negros más pobres de Sudáfrica gratuitamente. A partir de esa fecha es detenido y liberado en 1961. Fue declarado no culpable. En 1960 la policía sudafricana dispara contra población civil desarmada, donde mueren 69 personas, entre ellas mujeres y niños. Esto se llamó Matanza de Sharpeville. Es a partir de esta y otras masacres cuando las impresiones de Mandela sobre las vías que había estado usando para acabar con el régimen cambian. Así pues, decide crear el Umkhonto we Sizwe, el brazo armado del Congreso Nacional Africano. En el discurso que inaugura este periodo Mandela señala que sus dos principales motivos para llamar a las armas son, en primer lugar, canalizar las posibles respuestas terroristas que pudieran llevar a cabo los negros, algo que consideraba inútil, un obstáculo y que podría acarrear víctimas inocentes, pensaba que la violencia era inevitable, que no dependía de él y que un movimiento armado unificado sería un buen modo de controlarla; en segundo, la brutalidad del régimen racista, que había cerrado ya la posibilidad de cualquier otra vía masacrando a los disidentes y reprimiendo con brutalidad. Esto ya se aprecia en las citas que has agregado. Es entonces cuando se crea el brazo armado de su partido, llevan a cabo algunas acciones de guerrilla como sabotajes. Estas acciones fueron la quema de cultivos, ataques con bomba a instalaciones eléctricas y maquinaria (sin intención de causar víctimas, repito esto). No fue sino hasta después del arresto de la primera cúpula, entre ellos por supuesto Mandela, cuando se llevan a cabo los atentados mortales que parte de la derecha más desinformada (los mismos que apoyarían el apartheid si ahora se repitiese) asocia a Mandela. He recordado la historia porque en tu post se denota parte del mismo argumentario erróneo de esa extrema derecha antes mencionada, donde se le llama terrorista sanguinario, cruel o ídolo con los pies de barro. Mandela es admirable por muchas razones, y la mayoría tienen que ver por la superación de sus rencores, pidió perdón, perdonó y con sus políticas logró una reconciliación nacional que sacó de la oscuridad a su país. Al salir tras 27 años de prisión en lugar de insistir con la lucha armada y dejarse llevar por sus odios se decide por esta reconciliación, la paz y el perdón, nombrado a De Klerk vicepresidente (había sido ministro durante el apartheid) y llamando a las urnas. Mandela demostró una dignidad y un compromiso que muy pocas personas tendrían, demostró además ser un líder extraordinario y un gran estratega y conocedor de lo que la situación requería, más allá de lo que sus más bajas necesidades le pidiesen. ¿Comprende que es la paz el único camino o su compromiso es anterior a la paz? (donde había soportado condiciones infrahumanas, por cierto). Como no podemos meternos en su mente, jamás lo sabremos. Lo que resulta evidente es que comprende que la violencia no es una vía admisible, de ser así, hubiera tomando otras vías, pero no las consideró. Más allá de que fuese un estratega y un no “pacifista intrínseco” ¿no es loable también desde un punto de vista pacifista su postura después de salir de prisión? (No hay que olvidar que era metodista, una religión que nace del cristianismo y sigue algunas de las enseñanzas salvo algunos matices entre los que no se incluyen, por supuesto a Jesús). Sucede que unos pocos listillos mal informados o con ganas de provocar (no es demasiado original tu post, por supuesto) olvidan todo esto para centrarse en una parte de su vida que, encima, no ocurrió ni mucho menos como se piensan. Es muy simplista escribir un post barato y pueril tratando de sembrar dudas e ignorancias (o señalar las propias) ante una figura sólo porque tengas antipatías infantiles contra cierto sector que idolatra al personaje sin conocerlo del todo (como vosotros, qué curiosidad). Por supuesto, se debe ser crítico con todas las figuras políticas, lo que se debe también es tener un poco de honestidad intelectual y no mancillar la verdad con rumores ni supersticiones o medias verdades mal explicadas.

    Saludos.

  2. Me recuerdas a esas personas, que, al acabar una conferencia, levantan la mano en el turno de preguntas y proclaman su discurso durante media hora, con un autismo total sobre el enfoque realizado por el ponente.
    Porque la mitad de esta clase de historia que has hecho ya lo explico en el post. Vamos, o tienes ganas de escribir, o tu comprensión lectora es deficiente.

    Por cierto, enhorabuena, eres el primer troll del blog!

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